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Este plato griego es una manera fabulosa de conseguir que los niños coman verdura y carne en un plato único, ya que la moussaka se elabora con berenjenas y carne picada; es un plato con la consistencia necesaria para no tener que acompañar de un primer plato.
Aunque la versión griega es la más famosa, hay que decir que la moussaka es un plato tradicional en los Balcanes y en Medio Oriente. La palabra es de origen árabe y proviene de saqqaʿa, «congelar, volverse blanco’», pero llegó hasta nosotros a través del griego.
La receta de musaka es parecida a la lasaña de carne, pero con un sabor y textura que le proporcionan las berenjenas inigualable.
Su suave textura y el sabor de la carne picada y el tomate seguro que encandilará a los niños (y al resto de la familia). Otra forma de que los niños coman verdura, al igual que ocurre con el pescado, es camuflar tanto su vista (que no suele gustar a los niños), como su sabor, mezclándola con otros alimentos de su agrado… Este es el caso de la moussaka, una receta que os trasladará a Grecia y a sus sabores.
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Para 4-6 personas
Para la salsa bechamel
Lavar las berenjenas. Cortarlas sin pelar en rodajas o en tiras de medio centímetro aproximadamente, espolvorear con sal y dejarlas reposar en un colador con un plato que haga peso sobre ellas durante una hora.
Pasado este tiempo, secar las berenjenas con papel de cocina y freírlas con abundante aceite hasta que se doren por los dos lados. Sacarlas y escurrir sobre papel de cocina.
Pero mientras dejamos reposar las berenjenas con la sal podemos ir preparando la carne con tomate y la salsa bechamel.
Pelar y picar por separado la cebolla y el tomate. Poner el aceite en la sartén y freír la cebolla; cuando esté pochada añadir la carne picada y esparcirla con un tenedor. Añadir el vino blanco y el orégano y dejar cocer a fuego lento sobre 30 ó 40 minutos.
Hacia el final de la cocción sazonar con sal y un poco de pimienta. Secar las berenjenas con papel de cocina y freírlas con abundante aceite hasta que se doren por los dos lados. Sacarlas y escurrir sobre papel de cocina.
Vertemos la leche en un cazo y llevamos al fuego hasta que rompa a hervir. Una vez la leche esté en ebullición, apartamos del fuego y reservamos.
Derretimos mantequilla o margarina o ponemos a calentar el aceite.
A continuación añadimos la harina y tostamos bien durante dos minutos para evitar que la bechamel sepa a harina cruda. Vamos dando vueltas hasta transcurrir el tiempo. Veremos como el color de la harina va cambiando y va cogiendo un color dorado.

Queda una pasta suave y sin grumos, retiramos la sartén del fuego y añadimos el cazo de leche hirviendo sobre la sartén. Removemos enérgicamente hasta mezclar todos los ingredientes.
Llevamos de nuevo al fuego, dejamos cocinar a fuego medio durante 5 minutos. Con una espátula de madera o varillas, vamos mezclando bien hasta que la salsa coja consistencia y cuerpo. Una vez transcurrido el tiempo, apagamos el fuego y añadimos pimienta, sal y nuez moscada.
Engrasar ligeramente un molde de horno con mantequilla, espolvorear un poco con pan rallado y colocar una base de rodajas o tiras de la berenjena que hemos frito; poner encima la carne picada con tomate y encima otra capa de berenjenas. Repetir hasta acabar los ingredientes, terminando con una capa de berenjenas.
Cubrir todo con salsa bechamel y queso rallado por encima y cocer en el horno a 180°C unos 35 minutos, calor arriba y abajo (si es posible ventilado). Os aconsejamos que para que se dore la bechamel, los últimos 5 minutos de cocción los hagáis con la rejilla del horno bien arriba, en función grill.